Yoga: alimento de vida

La última vez prometí contarles algo sobre los beneficios de hacer yoga, y no quise demorarme mucho porque esto es importante que lo conozcan, o mejor aún, que lo vivan.

No lo digo yo, lo dicen los expertos, aunque yo ya puedo dar fe de ello. Aún sigo siendo muy nuevito en la práctica del yoga, pero cada clase que hago es una oportunidad para motivarme y seguir progresando. Me he puesto a reflexionar y desde que tomé la primera clase me siento mejor, distinto. Y aunque se dice que en cada disciplina los avances se van notando a largo plazo, en el caso de yoga se respira equilibrio desde el primer mantra y se abraza la existencia.

Quienes no me crean, o aún no se convencen de practicarlo, aquí les dejo una pequeña lista de sus virtudes:

  • Aumenta la flexibilidad.
  • Alimenta las articulaciones.
  • Fortalece los huesos.
  • Mejora la circulación.
  • Disminuye el riesgo de ataque de corazón y alivian las depresiones. El corazón late más fuerte y se fortalece.
  • Reduce el stress.
  • Aumenta el nivel de serotonina, provocando sentirse más felices.
  • Inspira a vivir la vida sanamente.
  • Estimula la relajación.
  • Resulta una ayuda contra el estreñimiento.
  • Mejora la autoestima.
  • Alivia el dolor.
  • Favorece la limpieza interior. Intensifica la consciencia, permite liberarse de emociones destructivas.

Esto es solo un breve recuento, y cada persona lo vivirá de forma distinta, pero lo que sí es cierto es que la constancia es un boleto que garantiza bienestar.

Nuevamente la oportunidad es a las 10 de la mañana, ¡qué mejor forma de iniciar el fin de semana que desayunar vida, espíritu y paz a través del yoga! Espero encontrarlos en clase. Namasté.

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