Con espíritu bohemio: Alejandro Aragón

Por María Fernanda Sandoval  mfsandoval@kaleidoscopioart.com

Hemos hecho un viaje bohemio y hemos regresado con emociones a flor de piel. El responsable de nuestra travesía, un hombre carismático y talentoso llamado Alejandro Aragón.

Alejandro AragónEste simpático artista llegó a Kaleidoscopio a inicios de este año y desde entonces la sala se ha convertido en su casa y nosotros en su público, los más fieles seguidores de las tan esperadas noches bohemias de cada mes. Nos contagió con sus boleros, sus bossa-novas, sus especiales de Serrat y Frank Sinatra, Jazz y las muchas otras sorpresas musicales que tiene preparadas…

Conversando con él nos cuenta que su deleite es cantar, es su terapia.  Este hombre bohemio disfruta de las pequeñas y las grandes cosas de la vida. Nos confiesa que ha estado en contacto con la música desde joven, coqueteó con ella y ahora son inseparables. Los años han pasado y la dupla con su guitarra ha sido uno de los mejores complementos de expresión artística que es hoy parte muy importante de su vida.

“Tocar en Kaleidoscopio me llena enormemente, es un lugar especial, donde la gente se conecta”. Alejandro se siente muy complacido de compartir a lo largo de estos meses con un público que se emociona y canta, con personas que también están sintiendo la música que está interpretando. Su mejor regalo: el aplauso y saber que la siguiente noche bohemia estará a sala llena como cada ocasión. Una sala llena que se deja cautivar por canciones que son vida, lecciones y disfrute; melodías que transportan donde cada uno quiera llegar.

La vida misma es música. Cada quien elige sus acordes, cada quien canta con su propio ritmo. ¿Y si la vida fuese una nota musical? ¿Cuál nota sería? Con determinación, Alejandro nos contesta: “Si la vida fuese una nota musical sería definitivamente un Sol Mayor”. La música es inspiración en potencia, es fuente de vida, tonalidades de alegría, conexiones  y matices.

Cada noche bohemia ha sido única y especial. Cada repertorio musical elegido muy cuidadosamente. Alejandro se ha encargado no sólo de cantar y tocar su guitarra, sino también de inspirarnos entre cada canción, contándonos anécdotas de los compositores o detalles curiosos y muy interesantes de cada una de ellas. Los que hemos tenido la oportunidad de hacer el viaje bohemio podemos confesar que, más que un concierto, se vuelve una conversación musical, una catarsis de vibraciones y letras.

Musicalmente las noches bohemias son una delicia. Si aún no las han probado, la mejor noticia que tenemos para ustedes es que las tendremos por más tiempo… Alejandro estará cerca con sus canciones, sus invitados especiales, con su sonrisa y su energía, dispuesto a compartir junto a su guitarra su voz y su talento.

Alma, corazón y espíritu bohemio: ese podría ser su diagnóstico musical. Anímese a descubrirlo en Kaleidoscopio, viaje también con nosotros y permítase sentir, vivir y cantar.

Comentario

*